Cómo predecir tendencias

Es un domingo de julio de 2024. El próximo mes será uno de los más difíciles de mi vida. Pero aún no lo sé – o quizás sí, pero no lo he aceptado.

Uno, que algo ha leído, está lleno de lenguaje. Lenguaje que utiliza principalmente en su propia mente, para colmar el silencio interior con ideas y preguntas – la mayoría sin importancia. La mayoría, distracciones para no tener la conversación que realmente se debe tener. Tenemos mucho que decir sobre todo, menos sobre lo importante. Lo importante se resuelve en pocas palabras, con acciones más que con análisis. Esto no es nada nuevo, ya se ha dicho y se seguirá diciendo. Cada manojo de años viene otro boludo con más o menos estos valores y lo escribe de nuevo.

¿En qué estabamos? Era domingo. Eran cosa de las 09:30 o 10:00 de la mañana. Desperté, completé algunas tareas menores vinculadas a la gestión de mi cuerpo, y volví a la cama para abrir Twitter. Uno de los primeros tweets que vi era un hilo de un periodista argentino, explicando la psicosis inducida por inteligencia artificial.

Hacía unas horas, había terminado de escribir el primer videoensayo para el canal de Nada Respetable. Trataba de esto mismo. Tomé el tweet como una señal de mercado, era el momento. Comencé a trabajar en el video a eso de las 11:00. A eso de las 18:30, ya lo estaba exportando. Si mal no recuerdo, salió a las 20:30.

Haciendo de cuenta que popularidad y éxito son sinónimos, podemos decir que, hasta el momento, este video es lo más exitoso que hice en mi vida. A pesar de cualquier mérito inherente que mis generosos amigos y seguidores puedan atribuírle, creo que a este video le fue particularmente bien porque acerté con el timing.

Este screenshot es la tumba de los sueños Youtuberianos – sí, eso es lo que paga YouTube por 100K views.

Este video performeó aceptablemente durante algunos días – pero comenzó a recibir un caudal de tráfico increcíble a 21 días de su publicación.

Uno podría explicar este pequeño éxito mediante hacks o a fuerza de ritmo de publicación (le sucedieron otros dos videos, que salieron dentro de estos primeros 21 días). Pero es más sensato mirar Google Trends:

Curva de popularidad del tema «Psicosis inducida por IA», en todo el mundo.

Entre el 30 de agosto y el 6 de septiembre, el tópico de búsqueda «Psicosis inducida por IA» alcanzó su punto cúlmine. Esto impactó mi curva de views unos 15 días antes, porque llegué un mes temprano al pico de la tendencia.

Los zoomers de cuello blanco están invirtiendo volúmenes imprecedidos de Chi en que este truco de magia les salga con tanta frecuencia como sea posible. Esto puede desembocar en dos paradigmas. Uno es relativamente sano, el otro no.

Nuestros planes se miden en milenios

Explotar una narrativa es como tocar música, el timing lo es todo. Puedo tocar Clair de lune pulsando una tecla cada 15 minutos, pero no sería Clair de lune. El efecto sería similar si intentase hacer una versión ultra-nightcore de Clair de lune tocandola entera en 30 segundos. Todo tiene un ritmo.

Continúo con las metáforas musicales – ¿Alguna vez tocaste una guitarra eléctrica sin conectarla? No sólo suena bajo, suena mal. Necesitamos timing y canales de amplificación.

Con el timing correcto, pero sin amplificación, de nada sirve llegar temprano. Diría que la amplificación es un poco más importante que el timing. Si llegas a una idea diez años antes de que la cultura esté predispuesta a recibirla, pero tenés los canales de amplificación correctos, sos Little Richard. Si no tenés los canales de amplificación correctos, sólo te queda tener suerte.

Cuando uno habla de estas cosas, siempre vuelve a la suerte. Estamos intentando dominar a la suerte, como un vaquero que galopa en la noche cerrada tras una oveja. Avanzamos en la oscuridad intentando enlazar a la suerte. Hay algo en todo esto que no se puede sistematizar.

La única forma de «llegar temprano» a algo es con un ejercicio de curiosidad honesta y permanente. Curiosidad sobre el mundo, sobre el arte, sobre las ciencias, sobre las personas… la detección temprana de una tendencia es sólo un premio extra. El primer premio es el trabajo.

«Nadie nunca comienza nada, excepto por la Gracia. Pecar significa creer que uno comienza algo por sí mismo. Nunca comenzamos nada; siempre respondemos.» — René Girard

La tendencia no se fabrica, se detecta. Como la marca, es la materialización legible por el capitalismo, de una pulsión que ya estaba ahí. Quizás incipiente, quizás ya madurada en las cuevas de alguna subcultura.

Daytrading narrativo

Practicar la detección de tendencias – o, como se le dice en el norte, Trend Forecasting – es involucrarse profundamente en el mundo, en un ejercicio de curiosidad radical que coquetea con la psicosis.

Por supuesto, esta definición se va de bruces con la idea de Trend Forecasting como servicio.

Como servicio, el Trend Forecasting es el aliado de la dirección de arte. De hecho, muchos directores de arte se presentan también como trend forecasters.

El Trend Forecasting como servicio compila marcadores culturales que pueden aplicarse al desarrollo de un producto para minimizar sus riesgos. Lee la habitación para maximizar las chances de que un producto «resuene» en la cultura, que rime con cosas que ya están pasando.

Si el trend forecaster según mi definición casera es un consumidor glotón de todo tipo de información (desde anécdotas hasta papers), el trend forecaster que vende sus servicios toma como fuente de información primaria a su feed de Instagram o TikTok.

El trend forecaster pretende analizar las pulsiones libidinales que subyacen todo lo que le aparece en el feed. Su mundo está curado algorítmicamente. El trend forecaster manufactura la tendencia en base a reconocimiento de patrones en el feed.

La operación mental es algo así como:

  1. veo muchos unboxings
  2. bienvenidos a la era del unboxing
  3. ¿qué estamos intentando suplir con esta tendencia? ¿qué deseo primario intentamos resolver?
  4. queremos una doble sorpresa en cada producto, el producto no es premio suficiente, queremos apostar sobre el producto
  5. esto es un indicador recesivo
  6. fin del análisis

El asunto es que, cuando algo te es presentado como «the next big thing», ya llegaste tarde.

Soy múltiples y complejo

Parto desde la moda porque el vestir es una forma universal de tecnología del yo. Cuando me visto, me invento.

Gracias a TikTok, la moda cicla más allá del ritmo de las temporadas. Tenemos un nuevo «-core», una estética, un meme vestible todos los meses.

El tiempo de capitalización es corto. La identidad se diluye porque nadie quiere quedar pegado. Nadie quiere que lo encuentren vistiendo las ropas de ayer. Entonces:

Si las marcas culturales cuentan con el capital y los canales de amplificación necesarios para marcar un cambio de ritmo, pueden operar en sus propios términos.

Pero incluso a este nivel, vemos producciones que pretenden capitalizar alguna tendencia apresuradamente, como si incluso las mayores celebridades del planeta tuvieran que trabajar para un moodboard.

Si las marcas culturales compiten por atención en feeds, sin demasiado apoyo institucional, intentan que sus productos más caros – álbumes, por ejemplo – sean escépticos al ciclo de tendencias.

Por eso todo suena igual. Por eso hay una desconexión entre la estética y la producción. Me puedo disfrazar de Marilyn Manson hoy, pero quizás tenga que ser Britney Spears mañana. Entonces, más me vale caer cerca de Sabrina Carpenter.

La tierra es plana porque es una ruleta

El «meta» de la época es la apuesta corta. El day trading, el casino, el mercado predictivo. La cultura funciona igual.

Cada ciclo de este estilo, fiel a su espíritu, termina pronto. Entonces, comienza un contraciclo, en el que valoramos lo artesanal y nos dejamos seducir por ciertas aspiraciones de trascendencia. Nuestros planes se miden en milenios. Nos volvemos chinos.

Comenzá a prepararte para este contraciclo hoy. Ya estás llegando tarde.